Juegos publicados por EMI Records Limited
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Gorillaz: Geep Simulator
En los inicios del auge de las computadoras personales, la banda Gorillaz experimentó con algo más allá de los videoclips: Gorillaz: Geep Simulator llegó a Windows en 2001, transformando la arrogancia de los dibujos animados en una aventura arcade. La premisa es tan disparatada que resulta encantadora, y la experiencia se siente como una broma publicitaria que, de alguna manera, terminas disfrutando. Para los jugadores que recuerdan conectarse por teléfono para escuchar los últimos lanzamientos de CD, ofrece la misma novedad, pero con un caos controlado por el ratón en lugar de revistas de moda.
Visualmente, el juego se apoya en un estilo brillante y desenfadado que encaja con la estética de cómic de la franquicia. Controlas a un Geep, una criatura híbrida ficticia, a través de pequeños escenarios repletos de objetos cotidianos y obstáculos absurdos. Los niveles parecen parques infantiles en miniatura: una habitación se convierte en un carnaval, una esquina en un campo de batalla de física cómica. Incluso sin una narrativa profunda, el humor funciona rápidamente porque cada interacción invita a la experimentación.
El control es sencillo. Controlas, aceleras y mueves a la criatura con sencillos comandos en pantalla, pero la verdadera diversión reside en provocar problemas: soltar objetos, atravesar barreras colocadas de forma extraña y apilar objetos hasta que se derrumben con un satisfactorio estruendo. Algunos segmentos premian la velocidad, otros la precisión, como acorralar objetivos antes de que se acabe el tiempo. Gracias a un motor de físicas permisivo pero impredecible, los intentos repetidos se sienten más como improvisación que como simples reintentos.
El diseño de sonido se inspira en el universo del dúo, utilizando bucles contundentes y un estilo de producción reconocible, que luego se remezclan en momentos clave del juego en lugar de usar la música como simple telón de fondo. Los efectos de partículas son modestos, pero la paleta de colores es vibrante y las animaciones lucen dinámicas incluso en hardware de principios de la década de 2000. La versión para Windows es ligera en comparación con los posteriores juegos 3D, por lo que funciona en sistemas antiguos con menos problemas, aunque puede que se necesiten ajustes de compatibilidad.
Cuando se lanzó, los jugadores se sintieron atraídos por la novedad de controlar a la mascota de una franquicia, pero el encanto del juego residía en sus sesiones cortas e intensas. Puedes completar los objetivos rápidamente y luego volver a intentarlo para conseguir puntuaciones más altas o descubrir nuevas formas de romper el diseño del nivel. Esa filosofía de diseño contribuyó a que perdurara en la memoria de los primeros fans de Gorillaz. Hoy en día, se erige como una cápsula del tiempo de la experimentación de principios de siglo, prueba de que el entretenimiento de marca a veces funciona cuando abraza la extravagancia sin reservas.
Para los nuevos jugadores, encontrar el instalador y la configuración de resolución adecuados es importante, pero una vez en funcionamiento, el esquema de teclado o ratón resulta intuitivo. Prueba a experimentar con las esquinas y los ángulos de rebote; el juego premia la curiosidad más que la maestría.
NoodleFight
NoodleFight para Windows (2001) sitúa a los jugadores en una arena de fideos cómica donde la rapidez de reacción y la astucia determinan la victoria. El escenario consiste en una serie de salas de combate temáticas: entornos brillantes, con un estilo de dibujos animados de comida, fondos coloridos, objetos que rebotan y obstáculos diseñados para generar un caos cómico en lugar de realismo. Ronda tras ronda, los concursantes se enfrentan en zonas de batalla compactas, diseñadas para que el movimiento, el posicionamiento y la sincronización sean clave en cada encuentro.
La mecánica de juego se centra en controlar a un luchador de fideos y golpear a los oponentes con ataques basados en pasta que se encadenan gracias al impulso. Los jugadores se mueven por la arena mientras apuntan, se desplazan rápidamente y activan movimientos especiales cuando se presentan oportunidades. El combate se basa en la detección de impactos y la sincronización de combos: los ataques ligeros se convierten en golpes más fuertes, mientras que el control direccional ayuda a los jugadores a dirigir los enfrentamientos, esquivar los golpes entrantes y preparar remates. Entre intercambios, el reposicionamiento es crucial: muchos duelos recompensan a los jugadores que controlan el espacio, acorralan a los oponentes contra obstáculos o los obligan a seguir patrones de movimiento predecibles.
La mecánica principal enfatiza la capacidad de respuesta y las animaciones claras. Los ataques tienen tiempos de preparación y recuperación bien definidos, lo que permite provocar reacciones y contraatacar con eficacia. El movimiento incluye ráfagas cortas para acortar distancias o escapar, además de un posicionamiento preciso para evitar ser inmovilizado por golpes repetidos. El juego también admite un sistema de combate por rondas, donde la salud y el retroceso influyen en cuánto tiempo los luchadores pueden mantener la presión antes de retirarse para recuperarse y replantear su estrategia.
Visualmente, NoodleFight utiliza un estilo limpio y caricaturesco con contornos marcados y colores vivos, lo que le da a cada luchador una apariencia flexible y elástica. Los brazos y las partes del cuerpo de Noodle se estiran sutilmente durante los golpes y las esquivas, lo que realza el impacto cómico de cada ataque. Los elementos del escenario, como cajas, decoración giratoria y efectos ambientales divertidos, reaccionan a la acción, con destellos de partículas brillantes y señales de movimiento exageradas que facilitan el seguimiento de las batallas en todo momento.
El audio refuerza el tono con pistas alegres y enérgicas y efectos de sonido impactantes sincronizados con los golpes, las esquivas y los movimientos especiales. Los sonidos de impacto son nítidos y dinámicos, mientras que las señales de selección y ronda utilizan tonos simples y alegres para mantener el ritmo. Para los jugadores, la experiencia es rápida, rítmica e inmediatamente comprensible: las partidas premian la práctica del timing, el dominio del espaciado y el aprendizaje de los patrones de los oponentes, culminando en intensas y visualmente satisfactorias batallas de fideos.